lunes, 2 de diciembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
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| Bimbo a Firenze |
HE HUIDO. Proclamo mi fuga, héroes generosos, pero estoy aquí. En realidad nadie puede huir. Tú y yo estamos sentenciados a glorificar viejas heridas y a devolver a las aguas nuestro cadáver diario. Verdaderamente permanecemos. Nadie puede escapar. Todos se queman sobre el fuego de sus perplejidades y sus incoherencias. Hay que aceptar el hierro candente del nacimiento como la orilla de donde no partimos. Hemos de quedarnos en este círculo que se abre en la mañana y se cierra en la noche, devorando con fauces volcánicas nuestros espejos. y no basta llegar al río y decir: "Regrésame el hacha de oro con que regaló mi aya los días de púrpura" y esperar en los márgenes loados, ni prodigar nuestras inspiraciones a la niebla, ni cerrar como un cofre, en alianza con la noche, los inconfesables raptos, como se clausura un día o un párpado. Imposible fugarse. Somos prisioneros de mirada amorosa o desafiante, pero aherrojados por días color de merluza y nuestra incapacidad para nombrar. La muerte es una nebulosa de donde regresamos para visitar nuestras posesiones. El sueño no existe. Sólo hay ese hueco que dejamos al movernos para que ensanchándolo o reduciéndolo otro ocupe. Sin embargo, hablamos.
Rafael Cadenas
jueves, 15 de agosto de 2013
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